Roma es una ciudad intensa para patear durante el día, compartir pastas en terrazas y salir de cañas por el barrio de Trastevere.
Roma se camina mucho y se vive en la calle. Es un destino caótico donde el ritmo lo marcan las caminatas entre ruinas históricas y las paradas en plazas para comer pizza al corte. Por el día el centro histórico concentra todo el movimiento, mientras que al caer la tarde la actividad se traslada a los barrios con ambiente local.
Trastevere y Testaccio son las zonas clave para cenar y tomar algo en grupo sin pagar precios inflados. Para alojamiento, conviene buscar cerca de la estación de Termini o en Monti, un barrio céntrico, bien comunicado y con buena oferta de bares.